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  • ¿Es rentable producir arroz en México?

    ¿Es rentable producir arroz en México?

    La rentabilidad del arroz en México depende de la relación entre productividad, costo por tonelada y capacidad de comercializar el grano en condiciones favorables. Es un cultivo que exige capital, manejo técnico y disciplina operativa. Por eso, evaluar únicamente el ingreso por hectárea puede conducir a conclusiones equivocadas. La pregunta correcta es cuánto cuesta producir cada tonelada vendible y qué tan protegido está ese margen frente a variaciones de rendimiento, precio, agua, renta y financiamiento.

    El costo por tonelada define el verdadero margen

    Un referente útil es el sistema Agrocostos de FIRA para arroz bajo riego en Nayarit. Para el ciclo otoño-invierno 2024-2025 estimó un costo total de 51,941 pesos por hectárea, incluyendo renta de la tierra e intereses, con un rendimiento probable de 10 toneladas por hectárea. Eso situaba el costo unitario alrededor de 5,194 pesos por tonelada. Con un precio probable de 5,950 pesos, la utilidad estimada era de apenas 7,559 pesos por hectárea y la relación beneficio-costo de 1.15.

    Ese dato muestra la fragilidad estructural del cultivo. Con un rendimiento de 8 toneladas y el mismo nivel de costos, el margen podía volverse negativo a precios cercanos a 5,950 pesos. En cambio, al acercarse a 10 o 12 toneladas, la utilidad mejoraba porque los costos fijos se distribuían entre más producto.

    El rendimiento, entonces, no es solamente una variable agronómica. Es una variable financiera. En arroz, perder dos toneladas por hectárea puede destruir buena parte del margen, aunque casi todos los gastos del ciclo ya se hayan realizado. Fertilización, malezas, enfermedades, preparación del terreno, cosecha, seguro, renta y riego presionan los costos antes de que exista certeza sobre el ingreso final.

    El precio de garantía cambia la ecuación, pero no elimina el riesgo

    Para 2026, las reglas del Programa de Comercio Justo establecen un precio de garantía de 8,260 pesos por tonelada para productores medianos de arroz y de 9,080 pesos para pequeños productores de hasta ocho hectáreas. El apoyo cubre la diferencia entre el precio de referencia establecido por Agricultura y el precio de garantía, dentro de los límites definidos por el programa.

    La diferencia es económicamente relevante. Tomando como referencia un costo cercano a 52,000 pesos por hectárea y un rendimiento de 10 toneladas, un ingreso equivalente a 8,260 pesos por tonelada dejaría un margen teórico cercano a 30,600 pesos por hectárea. Con 9,080 pesos, el margen ascendería a casi 38,800 pesos. No son utilidades garantizadas, porque los costos cambian por región y ciclo, pero muestran cuánto modifica el resultado un mejor precio efectivo.

    Sin embargo, precio de garantía no significa ausencia de riesgo comercial. Existen requisitos de elegibilidad, registros, destinos específicos y volúmenes máximos. Para productores medianos, el volumen máximo apoyado en 2026 es de 250 toneladas; para pequeños, 80 toneladas. El volumen excedente queda más expuesto al precio comercial. La rentabilidad debe calcularse por tonelada apoyada y no apoyada, no con un precio promedio idealizado.

    La rentabilidad se construye antes de sembrar

    El arroz premia la eficiencia y castiga la improvisación. Un productor rentable necesita definir antes de sembrar un rendimiento objetivo, un costo máximo por tonelada y un canal de venta. Si el cálculo se limita a sumar gastos después de la cosecha, ya es demasiado tarde para corregir el margen.

    La evidencia de Morelos confirma esta sensibilidad. Estudios sobre arroz de esa entidad muestran que, bajo una misma estructura de costos, pasar de rendimientos cercanos a 7 toneladas por hectárea a niveles de 10 o 13 toneladas transforma una operación deficitaria en una rentable. También muestran que el valor no proviene únicamente del volumen. Calidad de grano, oportunidad de siembra, manejo y vínculo con molinos o compradores pueden cambiar el precio realizado y la capacidad de capturar valor.

    Por ello, conviene vigilar tres indicadores durante el ciclo: costo acumulado por hectárea, rendimiento probable actualizado y costo proyectado por tonelada. El tercero es decisivo. Si el costo unitario se acerca demasiado al precio esperado, la hectárea puede producir mucho y aun así generar poco dinero.

    En conclusión, producir arroz en México sí puede ser rentable, pero no de forma automática. El cultivo resulta atractivo cuando combina rendimientos altos, control estricto de costos, acceso competitivo al agua y una comercialización que permita capturar precios favorables o los incentivos disponibles. Fuera de esas condiciones, el margen se estrecha con rapidez. El arroz no es un negocio de sembrar y esperar precio; es un negocio de controlar el costo por tonelada y asegurar su salida comercial antes de la cosecha.